¿Cuántos secretos guardan las arenas?
Yo aposté que mil por cada una de ellas, pero la curiosidad es necia y debía asegurarme; comencé a contarlas.
Ahora soy parte de la tierra…
Yo aposté que mil por cada una de ellas, pero la curiosidad es necia y debía asegurarme; comencé a contarlas.
Ahora soy parte de la tierra…
Sería imposible desde donde me ves, ahogado hasta la frente
y por debajo de esta tumba, que gritase mi condena.
Pero tantas veces me rendí y me olvidé de la cuenta.
¿Era tan iluso? ¡Escapar!
Pero tantas veces me rendí y me olvidé de la cuenta.
¿Era tan iluso? ¡Escapar!
El reloj que me trae de vuelta, no a tiempo y sin presura al
recuento, la condena del balance de cada
polvo en tus manos, las caderas sobre este desierto.
El sol que no brilla y tu boca de sílice...
El sol que no brilla y tu boca de sílice...
Agotado y sobre esta sed ¿Serías capaz de enterrarme de
nuevo? Porque al presente no se le engaña y las arenas que nos doman insaciables
me piden de regreso.
¿Y si al acabar pudiera levantarme?
Te lo aseguro amor mío, me bebería cada mar y cada estrella en tu cuerpo. Y eso me bastaría para volver maravillado a la pena que me guarda.
Te lo aseguro amor mío, me bebería cada mar y cada estrella en tu cuerpo. Y eso me bastaría para volver maravillado a la pena que me guarda.
Pero es tarde, el ocaso...
Te deshaces sobre el viento y los secretos se ocultan en pirámides de susurros, nos cavan el sepulcro del ciclo sinfín.
Te deshaces sobre el viento y los secretos se ocultan en pirámides de susurros, nos cavan el sepulcro del ciclo sinfín.